domingo, 9 de diciembre de 2012

¡La bota ha muerto! ¡Viva el porrón! Se nos olvidó el botijo

¿La bota  de vino española ha muerto?

 
 
 
No ha muerto todavía, pero está muy mal herida. Las imágenes del torero, paseando con gallardía el albero recogiendo flores de sus admiradoras y devolviendo besos al aire hasta que llega a pasear bajo el tendido de sol y tomar con una mano la bota y beber con esa sola mano demostrando su buena puntería entre el gollete y el gaznate, están por terminar.
La bota, el torero y el chorrito de vino ya son parte de la Historia.
 

Y el relevo de la bota, que ya sólo resurge en la Fiesta Taurina, lo recogido el porrón.

 
 
El porrón se ha hecho con el sitio de la bota. Y eso no le ha gustado nada al señor botijo, que lo mira mal en las estanterías donde se encuentran juntos, y donde se aborrecen cordialmente. Curiosamente, el vino en porrón siempre ha tenido ese sabor a tintorro con gaseosa, a ese vino infumable que hay que mejorar con "casera". Incluso si pones en el porrón un buen Pago de Carraovejas, sin rebajar con casera, te va a saber "fuerte, jasco, áspero,..." Es el efecto del pitorrillo.
 
 

 
El botijo, esa vasija de barro poroso utilizada para refrescar el agua. Ese agua que se introduce en el botijo y que, no se sabe muy bien por qué, adquiere un sabor solariego, como de casa, con sabor a la propia tierra.
¡Y esos botijos con formas inimaginables! Esos pitorros de botijo con forma de atributos masculinos, coronados por un tricornio y la leyenda "¡Al suelo todo el mundo!"... O esos botijos con la leyenda de "Aquí vive uno de Almendralejo". O esos otros rotulados con "Recuerdo de Mijas"...
¡Qué gran pérdida para la imaginería de los souvenirs de los innumerables pueblos de España.
El botijo, el gran perdedor  frente al porrón de esa forma de beber tan inestable, tan española, tan equilibrista, tan circense,... El porrón, heredero directo de la bota española.
 
 


A cada momento, su vino: un vino para todos los días

Cuando se habla de maridajes, siempre pensamos en qué vinos pueden acompañar a cada plato, o al contrario.

Yo soy de los que piensa que el vino es más para compartir momentos que para compartir alimentos.


Por ello, atendiendo a la ocasión, la calidad del vino y, por supuesto, su precio, me permito compartir

Un vino para todos los días

Como siempre hay partidarios y detractores, vamos con un vino blanco para el día a día:

Veliterra Blanco Joven 2011, D.O. Rueda, uva Verdejo

Precio: entre 2,00 y 2,50 €
Es un vino fresco, con una acidez natural que transmite esa sensación en la boca; seco, persistente en la boca, pero no en la nariz; y con un final ligeramente amargo.

Y ahora, con un tinto también para el día a día, esta vez de tierras aragonesas:

 
 

Monte Ducay Tinto Joven 2011, D.O. Cariñena, uvas Garnacha, Tempranillo y Cabernet Sauvignon

Precio: entre 1,50 y 2,00 €
Es un vino carnoso, ya que se trata de un vino con cuerpo; seco, dado su bajo contenido en azúcar; y con persistencia, dejando sensaciones duraderas en la nariz y en la boca.
 

Son 2 vinos agradables de tomar y que desmitifican que "el vino es caro".

En Aragón, además, algunos vinos hechos con uva garnacha son de una calidad excelente, y a precios muy asequibles (muy por debajo de los 6 euros). ES una de las mitonterías, o de la tontería mítica en torno al vino, que en España se asimila a vejetes aburridos y por ello los más jóvenes prefieren la cerveza, "más divertida y más barata". Curiosamente, en muchas películas o series norteamericanas, en las escenas en bares o discotecas, por la noche, se consumen vinos blancos y vinos tintos. En España. si pides un vino en un bar de copas por la noche te miran "raro".
 
¡Ah, importante!: No guardes los vinos tintos jóvenes por encima de 10º: los deterioras. Es preferible conservarlos en la nevera (sí, en el frigorífico de tu cocina) a entre 2º y 8º y sacarlo de la misma entre 30 y 45 minutos antes de consumirlo para que llegue a la temperatura ambiente (ambiente de bodega, no de tu vivienda).
 
El vino está ligado a los deseos, así que deseo veros pronto por aquí.


sábado, 8 de diciembre de 2012


Parece que Pitágoras no paraba mucho en su casa, y Enusa, su esposa, aprovechaba tal situación para copular con 4 campesinos analfabetos y bastante catetos que cuidaban sus tierras.   

Un día que Pitágoras volvió temprano a casa (nunca hay que volver antes de lo habitual a casa sin avisar), los sorprendió, y muy enfadado mató a los cinco. Luego decidió enterrarlos en el jardín, un precioso terreno de forma rectangular, el doble de largo que de ancho.    

En consideración a su esposa dividió el terreno por la mitad, quedando dos cuadrados iguales y en uno de ellos enterró a Enusa.    

El otro cuadrado lo dividió en cuatro partes iguales y enterró en ellos a cada uno de los campesinos; de esa forma entre los cuatro ocuparon un espacio idéntico al que ocupaba la esposa.   

Luego, ya más calmado, subió a la montaña para meditar y mirando desde la cima hacia su jardin pensó:    

"El cuadrado de la puta Enusa, es igual a la suma de los cuadrados de los catetos".    
Estaban 4 personas en una carcel:
un violador,
un asesino,
un necrófilo y
un masoquista.
En eso que pasa un gato por allí... y el violador de repente grita...
-Un gato! lo podriamos coger y violarlo!
-De acuerdo! responde el asesino... Lo violamos y luego lo matamos!
-Perfecto! añade el necrófilo. Lo violamos lo matamos y despues lo volvemos a violar!
En eso que se quedan todos callados... esperando la respuesta del otro... al ver que no dice nada, el asesino le pregunta
-Y tu que!? no dices nada??

-MIAAUUUU! responde el masoca...

lunes, 7 de noviembre de 2011

MERCADONA contra los analistas financieros y de mercado

El presidente y dueño de Mercadona es quizá ya la segunda fortuna de España con un patrimonio de más de 5.000 millones. Con una alergia a la Bolsa que sería incomprensible en Wall Street, aumenta un 47% los beneficios y crea empleo marcando distancias con el poder.
Cualquier analista de JP Morgan, Bank of América o Deutsche Bank, habría asistido estupefacto el pasado jueves a la presentación de resultados que hizo el presidente y dueño de Mercadona, Joan Roig.
Tuvo lugar, un año más, en una nave de la panificadora que posee en el polígono industrial
valenciano de Puzol sin ningún glamour. Roig, quinta mayor fortuna de España según Forbes,
compareció rodeado de inquietos directivos ante un mostrador con tomates y alcachofas y apoyándose en un bolígrafo Bic.
Distribuyó una memoria anual sin incluir la, por otra parte parece que impoluta, auditoría externa de Deloitte; y rechazó tener miembros independientes en su consejo de administración . «Como decía mi padre, sólo te pueden dar buenos consejos los que se juegan dinero en ello», zanjó el magnate valenciano.
Aseguró que en cuanto estalló la crisis en 2008 decidió renunciar a la mitad de los beneficios y explicó que su política actual de dividendos es no repartir más del 14% de las ganancias, porque «hay que reinvertir». Y de esos dividendos, el austero Roig se gasta su parte en fichajes para su equipo de baloncesto. Salir a Bolsa le da alergia y no necesita a la banca.
Al contrario, maneja 1.800 millones en tesorería golosos de gestionar hasta para Emilio Botín. Es una empresa insólita para un analista tradicional de Wall Street, pero muy estimulante para cualquier profesor de Harvard.
Roig representa una rara avis en el deprimente panorama nacional. El jueves anunció que Mercadona aumentó un 6% sus ventas hasta llegar a 16.485 millones y que ganó un 47% más hasta alcanzar 398 millones. Eso tras pagar 165 en impuestos y repartir 210 entre los trabajadores por haber alcanzado objetivos.
Los 62.000 empleados que tenía Mercadona en 2009 han pasado a ser 1.500 más en el año del paro en España. Eso sin contar los empleos que genera entre las muy exigidas 9.200 pequeñas y medianas empresas que le abastecen de productos. El 80% del capital que posee en Mercadona vale al menos 5.000 millones aunque hay bancos que lo valoran en más del doble.

Mercadona crece sin salir del triste mercado nacional y sin favores del poder. Fue la única de los 37 grandes empresas invitadas por Zapatero el pasado Noviembre que no asistió en un gesto que no gustó nada en Moncloa.
Roig fue de los empresarios más críticos con la gestión del líder socialista en las reuniones de alto nivel para elaborar el informe que coordinó Eduardo Serra en la Fundación Everis. El jefe de Mercadona irá a Moncloa, si se le convence de que no es para una foto.
Tampoco se entrega al PP. «Lo peor de la crisis está por llegar» y «2011 tiene una cosa buena, que será mejor que 2012», dijo el jueves. Dos frases que no han gustado en la calle Génova. «Este tipo de mensajes no facilitan el cambio que se va a producir con el nuevo Gobierno», afirma un próximo a Rajoy.
Pero para el jefe de Mercadona no es un tema político: «La crisis no acabará hasta que el nivel de productividad del país corresponda al nivel de vida del país y eso sólo pasa por recuperar entre todos la cultura del esfuerzo», sostiene.
Otro rasgo de su autonomía es que el pasado Septiembre, el presidente de la Generalitat , Francisco Camps, invitó a los principales empresarios de la región a una reunión sin corbata para subrayar que era informal y cordial. Él marcó distancias y la lució.
No vive del Estado. Los 800.000 euros de subvenciones que recibió en 2010 representan el 0,04% de sus ingresos. La clave para crecer, según Roig, es «no amuermarse» e innovar. Puso de ejemplo «la genialidad» de Francisco Gil Comes, proveedor de Castellón que ha logrado que las anchoas ya no vayan envasadas en cara hojalata, sino en plástico. «Sin descuidar calidad ni seguridad alimentaria, hemos podido bajar el precio de cada lata en 25 céntimos. Subimos ventas y ahorramos tres millones de euros al año».
Mercadona mantiene su polémica decisión eliminar marcas consagradas de las estanterías y sustituirlas por Hacendado y otros productos propios más baratos. El presidente de los empresarios valencianos, José Vicente González, es de los que suele bromear con Roig sobre que no encuentra sus marcas preferidas. Y éste le manda a las zonas gourmet de El Corte Inglés, alegando que sus clientes son los que quieren abaratar compras «sin perder calidad».
Roig dice que es hora de tomar «decisiones impopulares y molestas» por el bien de las empresas. Hasta siete veces repitió esta frase que es la que usó Rubalcaba para justificar la prohibición de circular a más de 110 km/h ..
El dueño de Mercadona, convencido de que la sociedad civil debe implicarse en el país, reclamó así reformas serias al Gobierno con la ironía de usar las propias palabras del vicepresidente. También hizo suya una frase que pronunció en privado Felipe González ante empresarios valencianos el pasado 21 de enero: «Hay que hacer las malditas reformas necesarias».

¿Y el futuro de Mercadona? Roig está en plena forma a sus 61 años y para su sucesión no cree en dinastías, sino en méritos. Su primogénita Hortensia se sentó con naturalidad el jueves en un discreto extremo de la tercera fila y ella misma dirige la escuela de negocios de la Fundación EDEM que fomenta el esfuerzo como valor clave. --                      ¡¡¡.Con 2 coj…!!!

Modernizándome

Ahora soy tweettero, también.
No sé dónde me llevará esto, ni que me va a aportar. Pero... ¡¡¡renovarse o...!!!



martes, 8 de marzo de 2011

Sin teta y sin arco

Hoy publica esto en El Mundo la escritora maña Cristina Fallarás, entre inanición e inanición

Dado que en estos tiempos principio de mes es fin de mes, y viendo que llega la primavera, he decidido tomar medidas radicales y comerme un jersey. Era el único jersey sin agujero que me quedaba. Grande, eso sí, lo que me ha permitido invitar a unas amigas. Antes éramos jóvenes profesionales (por definir al grupo). Ahora simplemente no sabemos qué pensar.
De entrada prepararé una crujiente tempura de manga derecha. Sé que, por la fecha, empezaremos recordando los tiempos en que discutíamos sobre el día de la mujer trabajadora, que si es necesario seguir con la lucha, que si queda mucho por hacer, que si es una fecha tremendamente conservadora y hay que mandarla al cuerno. Hacíamos esas cosas, cuando sabíamos qué pensar.

Espero que no se me pongan nostálgicas. He puesto la manga izquierda y el cuello a marinar, que la sisa es nervio duro, para el segundo plato. A las chicas les gusta acordarse de los tiempos en los que inventábamos coartadas para faltar al curro y echarnos una peluquería o quedarnos en la cama a tocar muslo o a cocer la resaca. Ahora inventamos curros. O sea, que una ha inventado que es escritora, otra que editora y otra que asesora de lo digital e incluso hay quien decide volver al becariato, de forma no exactamente voluntaria. No pasa nada, es sólo por tener una excusa para levantarnos de la cama. Qué cambio, lo de las excusas, bien pensado. En cuanto a lo del muslo, ni mentarlo, que no está el armario para alegrías.
Pero el momento fuerte de la velada vendrá con el postre, porque este no saber qué pensar viene con pregunta de postre. Basta de rodeos. Ésta es: ¿Una mujer es trabajadora porque trabaja o porque cobra? O dicho de otra manera: ¿Una persona que se desloma sin cobrar, o cobrando una cantidad de dinero que lo sitúa en el clan de los Kinte, por la parte de Kunta, puede considerarse un trabajador o no?
Sé que cuando sirva este postre agridulce tan del gusto de la casa, mis invitadas sacarán la teta que se cortaron y gritarán al unísono consignas del tipo: “¡Volvamos al género!”, “¡Sálvese quien pueda!”, “¡Cobremos en yuanes!” y esa clase de proclamas amazónicas que acarrea la amputación de una teta para usar el arco cuando te han robado el arco y el caballo.
Entonces, sí, ya estaremos preparadas para terminar con el jersey y meternos unas dosis de ese magnífico estimulante de la hilaridad que siempre traen ellas y se llama 37-años-cotizados. Por la vena.